Apunte desde la consulta citadina.
En Julio de 2025 falleció una de mis pacientes. En Geriatría es bastante más común de lo que uno quisiera admitir que nuestros pacientes mueren. Cada muerte te cambia, a veces algo pequeño a veces algo grande pero te cambia. Creo que todas las muertes pesan y conforme más mueren, más pesan. Eso si, todas enseñan.
Ella era una paciente de otro país, yo la conocí al final de la vida. Me cuentan que fue una enamorada de México, por eso vino aquí. Alegre y de carácter duro. Padeció la Enfermedad de Parkinson, cuando yo la conocí estaba rígida, tenía una ventana terapéutica muy estrecha y no toleraba dosis muy altas, (se intentó hasta apomorfina sin resultados). No hablaba y era dependiente total. Tenía 3 o 4 enfermeros. Su hijo vivía en otro país, la visitaba ocasionalmente.
La primera vez que la vi, recuerdo llegar a su casa, como una hacienda, pero moderna. Recuerdo el perro, la camioneta, la puerta negra y la barda blanca. Recuerdo los arbustos con formas de animales y los gallos del vecino.
Las preguntas del protocolo siguieron. Su enfermero contestó, muy hábil, todas las preguntas. Se escuchaba el cariño en su voz, la preocupación de un familiar y la resignación en sus ojos. Destaco antecedentes importantes: infección por clostridioides, la presentó después de alguna infección, debutó con ileo (que si bien no es la presentación típica en la infección por Clostridioides difficile, un porcentaje lo puede cursar), estuvo en un hospital privado, de 3 o 4 millones millones fue la cuenta. Ahí recibió tratamiento con vancomicina, metronidazol, rifaximina y todos los probióticos conocidos. Tuvo candidemia, recibió carbapenémicos. Al salir tuvo su primer recaída, fue tratada con éxito. Tuvo una segunda recaída y también fue tratada con éxito. La atendía un gastroenterólogo, un neurólogo, probablemente más médicos que ahora no recuerdo.
Después del último susto no querían más hospitales. Por eso me habían llamado. Esa primer consulta, llovió, recuerdo la sensación de humedad en el aire y el contraste del gris del cielo y del presagio, el verde del pasto y los arbustos cuidados por un jardinero y el blanco de la barda y la fachada. Tenía otra infección en la lesión por presión con la que salió del flamante hospital privado. También tenía una infección de vías urinarias. Estaba hipotensa, taquicárdica y con fiebre. Probable choque séptico. La directriz era: hacer todo lo posible para que estuviera viva. Completó esquema antibiótico, líquidos intravenosos y los cuidados excepcionales de sus enfermeros. Repusimos potasio y magnesio. Perdimos vías, ganamos vías. Objetivo cumplido: recupero la TA, todo estaba en orden.
Unos días después empezó con diarrea. Confirmamos toxinas, nuevos estudios, iniciamos Vancomicina. ¿Será resistente?
Parecía que iba mejorando pero al tercer día empeoró. Iniciamos metronidazol, aumentamos la dosis de vancomicina. Nada. ¿Era el momento de partir?. Hoy puedo decir, que el pronóstico era malo por la dependencia funcional total, enfermedad avanzada, fragilidad, etc. Pero en aquel momento, la directriz era intentar todo.
Hablé con su hijo. -Haga todo, excepto hospital. En la casa tiene todo lo que puede necesitar.
En la mirada del personal se veía el duelo anticipado. Siguieron las instrucciones. Fidaxomicina no encontramos. Vancomicina vía oral, vía rectal, metronidazol, probióticos, repusimos perdidas. 80 ampolletas de vancomicina después, no había diarrea.
Quisiera celebrar el éxito pero perdió tanto peso en el proceso... Continuó un tiempo más. Conocí al hijo en persona. Tomamos un café. Le expliqué y me sorprendió lo tanto que sabía de esa bacteria. Le di el informe de gravedad con lujo de detalles. Me miró. - Hagamos todo lo posible hasta que ya no sea posible. Su hijo la había venido a ver cuando se recuperó del segundo cuadro casi mortal.
Ahora desarrolló neumonía. Nuevamente un choque séptico. Recuerdo el dolor de los empleados cuando me informaron de la nueva infección, recuerdo ese sentimiento en el aire, una dualidad palpable: ojalá que descanse, ojalá que se quede. Esta vez, no la alcanzamos. Esta vez descansó, descansaron. Un sábado entregué el resumen para el trámite del certificado. Fue el último viaje de 2 horas para llegar y 2 para regresar. Ese día no llovió.
Han pasado 9 meses, como un embarazo. ¿Qué se gestó?. Solo la duda. ¿Fue correcta la decisión de seguir?. Los enemas retencionistas con vancomicina funcionan en la infección por Clostridioides difficile grave. Eso me digo, eso aprendí. Mi deber es únicamente informar, plantear ambas opciones y que el familiar decida. Eso me digo. ¿Por qué lo sigo pensando? ¿Mi deber es únicamente informar?... Creo que yo también descansé.
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