Hoy un vecino, amigo y paciente esta muriendo. Vive a dos casa de la mía. Lo conozco desde que yo era bebé. Recuerdo que me iba a recoger del preescolar juntos con sus hijos cuando mi mama no podía. De adolescente no supe mucho de él. De adulto me ha ayudado en detalles mecánicos del coche. Es un gran amigo de mi mamá. Fue chofer de microbús y taxista, por eso sabe de coches. Infancia dura y vida alegre. El último sobreviviente del escuadrón de la muerte de la colonia. Fue mi paciente desde que empecé en medicina, le tomaba la glucosa y la presión. Después, cuando fui médico general, le daba consejería acerca de su diabetes e hipertensión. Ahora, de geriatra el abordaje fue diferente. El tiene 66 años. Lo vi en junio o julio de 2025. Desde principios de años se fue a otra ciudad, su ciclo de vida en la ciudad había terminado: sus hijos ya trabajan y quedaba una vida por vivir, recorrer los pueblos con su esposa. Recuerdo la felicidad y tristeza de mi madre cuando su último a...
Apuntes desde la experiencia. Introducción: En mi primer semestre de ciclos clínicos, hace 10 años aproximadamente, un cirujano nos presumió una joya que consiguió por 250 pesos mexicanos, una copia del libro del Maestro Jorge Flores Espinosa. Se veía emocionado. Naturalmente me obsesioné sin entender realmente muy bien por qué. Tardé 6 años en encontrarlo. Hoy tengo la primera edición y la cuarta. Quitando la nostalgia, es un libro de interés histórico principalmente, resulta penoso escribir que la clínica es un arte moribundo y aunque la carencia de los sistemas de salud te obliga a desarrollar cierto instinto clínico, lejos está de las formas elegantes y ornamentales de antaño, que hacían gala de una finísima manera de explorar y, por supuesto, de pensar. Ese cirujano era tosco para explorar, nada sorprendente. Lo interesante resultó 1 año después. La dra América, internista egresada del Hospital General de México nos preguntó: - ¿Cuántas maniobras conocen para expl...